Nicole Kidman durante años se encargó de afirmar a la prensa que no utilizaba botox, sin embargo, su piel de porcelana y cara inexpresiva no dejaba lugar a dudas de que la estrella australiana usaba y abusaba del botox.
Nicole parecía una muñeca de porcelana, blanca, lánguida, y sin la mas mínima arruga; la actriz de 45 años no podía ocultar su adicción a las inyecciones de botox, y que éstas estaban en su agenda de manera periódica, pues bien, al fin lo reconoció, y además lo lamenta en sobremanera.



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